Digitalizar el estacionamiento es un proceso por el que todas las grandes ciudades europeas están pasando, en busca de modernizar su infraestructura y movilidad urbana. Los parkings en Alicante son un ejemplo a seguir. Como parte de su plan estratégico Smart City Alicante, el municipio valenciano ha puesto la tecnología al servicio de su ciudadanía, logrando reducir el tráfico de agitación y la escasez de plazas disponibles.
Una de las medidas más eficaces es la instalación de sistemas de reconocimiento de matrículas (LPR), que automatizan los accesos con ayuda de cámaras inteligentes. De forma predictiva, la combinación de sensores IoT y de inteligencia artificial permite anticiparse a los picos de demanda y detectar la disponibilidad de plazas en un momento determinado.
En fechas recientes, el Ayuntamiento alicantino lanzó el proyecto ‘Alicante se mueve’, con el que pueden consultarse las plazas libres y el estado del tráfico con cámaras en tiempo real, entre otras opciones de interés. Cuenta con soporte web y para aplicaciones móviles.
La eliminación del papel (resultante de la emisión de tiques físicos) es otra de las metas de la digitalización. Los códigos QR y las apps de reserva de aparcamiento permiten abonar este servicio sin datáfonos ni tarjetas físicas.
El mercado de las apps también ha contribuido a digitalizar el aparcamiento en Alicante. Por ejemplo, la aplicación Moviltik facilita la búsqueda, reserva y pago del estacionamiento regulado en zona azul y naranja. Otras apps más generales (Telpark, Easypark, ElParking, etcétera) ofrecen estas mismas funciones, además de ofertas y promociones que fidelizan a sus usuarios.
A través de estas medidas e iniciativas, la segunda ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana está logrando minimizar sus emisiones de dióxido de carbono. Son varios los estudios que demuestran que el tráfico de agitación está detrás de la mala calidad del aire urbano.