Seguridad doméstica: ¿cuáles son los errores más comunes?

Con el fenómeno okupa y los allanamientos subiendo en verano, la seguridad doméstica vuelve a posicionarse como la principal preocupación de los españoles. Adoptar las medidas básicas (activar la alarma, echar el cierre antes de salir, etcétera) reducen el riesgo de sufrir un robo con fuerza. Sin embargo, determinados errores crean fisuras en la seguridad de la vivienda, además de generar molestas innecesarias. Olvidar las llaves puestas es un buen ejemplo. Este descuido obliga a llamar a un cerrajero de emergencia para abrir puerta con llave dentro en Santiago o el municipio que corresponda.

No obstante, antes de contactar con un servicio de cerrajería urgente, se aconseja usar al duplicado de las llaves (en caso de disponer de uno) o probar suerte con la técnica del resbalón, eficaz cuando la cerradura de la puerta no está echada.

La idea de ocultar una copia de las llaves de casa en el exterior de la vivienda es errónea en sí misma. Aunque el cine haya popularizado este hábito (guardar una llave de repuesto bajo el felpudo, en una jardinera próxima, etcétera), los delincuentes conocen este ardid, por lo que no se recomienda ponerles a prueba.

Aunque pueda sorprender, mantener las cerraduras antiguas tras instalarse en una nueva casa es una temeridad en toda regla. El impresioning y otras técnicas permiten duplicar la llave de la cerradura sin forzarla, por lo que su antigüedad es un factor de riesgo que conviene no subestimar.

En una época de likes y shares, la información que circula en redes sociales es una «mina» para las bandas de delincuentes. Por ello, se debe aumentar el control sobre las publicaciones que comparten los miembros de la familia, en especial los menores de edad, más propensos a bajar la guardia y airear datos de carácter personal en Twitter y otras plataformas. Ni que decir tiene que las contraseñas de la alarma y otros sistemas clave para la seguridad doméstica deben cambiarse con regularidad.

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